Marco Rose: El césped siempre se ve más verde del otro lado

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El entrenador del Borussia Mönchengladbach tiene las maletas hechas. Con la mira puesta en la Borussia vecina, sus “potros” han perdido la brújula y resienten en lo anímico que su técnico no esté más en cuerpo y alma.

Marco Rose, el entrenador del Borussia Mönchengladbach, ya sueña con otros aires. El anuncio de su salida del equipo el mes pasado, ha minado en lo anímico y dejado al conjunto de Mönchengladbach a la deriva. El equipo cabalga con desaire y un corazón roto sobre la recta final del torneo. Rose dirigirá a la otra Borussia.

Siete partidos con derrota al hilo son los acumulados por Marco Rose. Este sábado el momento podría ser más amargo si suma un octavo revés a cargo del último lugar de la clasificación, el Schalke 04. De ser así, el mal de amores es un diagnóstico evidente: Rose firmó el divorcio y sus muchachos no la están pasando nada bien. Si sigue así, el Borussia Mönchengladbach se encamina a su peor cierre de campaña en los últimos diez años.

Todo se derrumbó

A principios de febrero, antes de darse a conocer la noticia, el equipo marchaba con trote firme. Instalados en los octavos de final de la Champions League, cuartos de final de la Copa Alemana y a solo un punto de los puestos europeos en Bundesliga. El único que piensa en la primavera es Rose, sus «potros” parecen seguir en lo más crudo del invierno. Todo se derrumbó en seis semanas, y aunque Marco dice confiar en sus jóvenes futbolistas, la realidad es que la flama de la motivación se ha ido apagando al son de «Las Golondrinas” que anuncian su despedida.

Hoy, más que un técnico, el equipo parece necesitar de un psicólogo que le ayude a digerir la ruptura. La realidad es clara en el 1:2 contra Mainz, en el 0:2 contra el Manchester City, en el 2:3 en Leipzig, en el 0:1 ante el Dortmund, en el 0:1 contra el Leverkusen, en el 1:3 en Augsburgo y ahora nuevamente en el 0:2 contra el City. Solo 4 goles de la mano de una estadística contundente: a raíz de la anunciada partida, la tasa de oportunidad de gol cayó del 60% al 13%. En esas siete derrotas el equipo no jugó mal, pero la estadística refleja claramente que los jugadores perdieron el carácter para convertir lo que más vale en este deporte: goles. La inspiración de triunfar se perdió en alguna de las maletas de Rose.

El equipo tiene que atravesar su duelo y salir adelante lo más rápido posible antes de que esa tristeza se vuelva patológica. Y entonces sí, llamen a un psicólogo de urgencia.

No aclares, que oscureces

Si bien Rose tiene pie y medio en el Borussia Dortmund, y el final del torneo está a la vuelta de la esquina, su salida del «Gladbach” parece una tarea a medias. No obstante, Marco insiste repetidamente que no ve ruptura emocional y tras la derrota ante el City de Guardiola, dijo: «En este momento, se están interpretando muchas cosas que no van, que yo no veo”. El futuro entrenador del Borussia Dortmund tiene que ponerse las pilas contra Schalke si es que quiere preparar una despedida más digna. «Ahora solo tenemos la Bundesliga, ahí es donde tenemos que poner toda nuestra energía”, dijo en Budapest. Y sí, no tiene de otra.

Por otra parte, el técnico interino del Dortmund, Edin Terzic, está dejando la vara alta: estuvo a punto de dar la campanada poniendo al Bayern Múnich contra las cuerdas y tiene a su equipo en los cuartos de final de Champions League. De hecho, Terzic no tiene nada que perder, al contrario, con lo que ha mostrado al frente del Dortmund salió a relucir su madera de entrenador. El enroque con Marco Rose levanta expectativas por saber de qué forma combinará profesionalismo y liderazgo tan pronto entre en acción desde el césped de la Borussia vecina.

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