La leche, otra vez en estado de alerta

En el primer semestre la producción aumento 9,3% pero la pérdida de rentabilidad de los productores se agravó. Piden que le bajen las retenciones para poder exportar.

El sector lechero está en medio de una encrucijada. En el primer semestre del año la producción registró una suba interanual del 9,3%, en un contexto donde la demanda bajó levemente (1% entre enero y mayo, respecto del año pasado) y la rentabilidad de los productores disminuyó 16% en lo que va del año.

La situación se complicó en las últimas semanas por conflictos gremiales, que generaron algunos problemas de abastecimiento, con diferencias entre los representantes de las empresas y de los trabajadores que no acercan posiciones incluso en medio de una conciliación obligatoria dispuesta por el ministerio de Trabajo de la Nación la semana pasada.

Este miércoles hubo una nueva audiencia, sin avances. Desde la Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea (Atilra) piden un aumento de salarios tomando como referencia al Índice de Precios al Consumidor (IPC), más un incremento de aportes para servicios de salud, con el argumento de que las contribuciones a la obra social se habrían desvalorizado relativamente. Calculan que “el precio de la materia prima aumentó 8% pero la industria vende con un incremento de 13% lo que les da una rentabilidad 20% mayor”.

Desde el otro lado, los representantes del Centro de la Industria Lechera (CIL) como de la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas (APYMEL) contra argumentan que ya efectivizaron “con mucho esfuerzo, un incremento remunerativo del 61% entre abril del año pasado y marzo último. A lo cual se sumó el pago adicional de $5.000 decretado por el Gobierno a fines del año pasado”. Y rechazan acusaciones de supuestos contagios de Covid en algunas empresas. Aseguran que, sobre todo las grandes industrias, tienen estrictos protocolos y han blindado sus plantas. Algunas incluso han invertido mucho y tienen sus propios tests. Afirmaron que “lo que busca el gremio con esas falsas denuncias sanitarias es justificar posibles medidas de fuerza. Esa confusión hace más difícil el diálogo genuino”.

Desde el Estado Nacional tratan de zanjar las disputas, acercando a las partes, tanto desde la cartera laboral como desde el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, donde desde hace poco más de un mes asumió Arturo Videla como director nacional de Lechería. Los funcionarios del área creen que es una buena noticia que en el marco de la pandemia el consumo interno se mantenga y confían que este año podría revertirse la caída que se registra desde 2015, cuando fue de 219 litros de leche por argentino. Luego, la cantidad de litros fue cayendo a 200 (2016), 195 (2017), 190 (2018), 182 (2019) y aunque ahora la estimación para este año está en el orden de 179 litros, confían que podría terminar el 2020 en 184 litros anuales por persona.

Aun sin desconocer las dificultades, desde el Gobierno miran el medio vaso lleno. Aseguran que “en el mercado interno, las ventas de leche fluida se incrementaron un 9% y las de leche en polvo un 5%, entre enero y abril de este año versus el 2019”. Y ponderan que, en el mismo período, en cuanto a las exportaciones el salto positivo fue de 19% en volumen (106.000 contra 127.000 toneladas) y de 29% en valores (311 contra 402 millones de dólares).

Este jueves se reunió la Mesa Nacional de Productores Lecheros, con participación de los titulares de la Comisión de Enlace, y allí también se manifestó la preocupación por los excedentes actuales, que se agravarían en el pico estacional de la primavera. Tratando de buscar un horizonte más despejado se propuso apostar a un aumento de las exportaciones, y para incentivar ello se sugirió suprimir temporalmente las retenciones, que para todos los lácteos tienen una alícuota de 5%, excepto la leche en polvo cuyo tributo es del 9%.

El escenario productivo refleja que la elaboración de leche cruda aumentó en los primeros seis meses del año en 424,4 millones de litros respecto a 2019, al pasar de 4563 millones a 4987 millones de litros. Particularmente en junio se produjo un incremento interanual del 10,6%, hasta los 893,9 millones de litros, lo cual significó que el sexto mes del calendario fue el más productivo de los últimos cinco años.

La proyección anual prevé un crecimiento del 5,3%, hasta los 10.890 millones de litros, según informó el Observatorio de la Cadena Láctea (OCLA). La estimación contempla pronósticos climáticos conocidos a la fecha, las relaciones de precios actuales y proyectadas, el relevamiento de pasturas, reservas y vacas de las diferentes regiones y no prevé ninguna contingencia extrema que no sea la conocida a la fecha.

En definitiva, más allá del presente, preocupa el futuro. El presidente de la Sociedad Rural Argentina, Daniel Pelegrina, expresó que “ante la tendencia a la baja en el consumo que se viene dando y el aumento de la producción en la primavera, es necesario fortalecer la salida exportadora a través de la eliminación de las retenciones a los lácteos, lo que representa un esfuerzo mínimo desde el punto de vista presupuestario para el Estado.

Destacó que “es importante que ese plus que puede surgir de la exportación llegue pleno a los productores, que son el eslabón más castigado de la cadena y viene haciendo un esfuerzo extraordinario. Como productores tenemos que trabajar fuertemente y de manera coordinada para prepararnos para un escenario que será ciertamente desafiante”.

Ante la Mesa Láctea, la Rural presentó un detallado informe donde se advierte que “estamos entrando al pico estacional con una producción en crecimiento (+8,4%), con existencias de productos lácteos por encima de lo normal y con un consumo interno en caída desde 2015, (actualmente es de 179 litros anuales por habitante)”. Creen que ese declive podría profundizarse aún más como efecto de la crisis originada por la pandemia.

En relación a los valores económicos aseguran que “el precio al productor en términos reales cayó 16% en el año, y esta situación pondrá en riesgo el funcionamiento económico de un sector clave para sostener el nivel de actividad y mantener la balanza comercial”.

Para salir de este cuello de botella, postulan que “en lo que resta del año necesitamos exportar más, con un precio internacional de la leche en polvo que se encuentra por debajo de la media”.

La propuesta urgente apunta a “eliminar las retenciones para impulsar la capacidad de pago de la exportación y así mantener el precio al productor en términos reales. El costo fiscal se compensa con los mayores ingresos fiscales generados por aumento de la base imponible de todos los impuestos, al mantener el precio”. Sostienen que “el costo total de eliminar las retenciones a los lácteos US$ 60 millones (exportaciones de 2019) se ha compensado sólo en lo que va del año con aportes por US$ 27 millones».

Sostienen la expectativa de que las autoridades puedan contemplar esta propuesta, porque en 2010, con un Gobierno de similar grupo político y el mismo responsable nacional del área, se decidió eliminar los derechos de exportación para los lácteos. Esa situación se mantuvo hasta 2018 (ya en el gobierno de Mauricio Macri), en donde se volvieron a imponer las retenciones, en ese momento a 3 pesos por tonelada exportada.

Por último, la propuesta de la Rural plantea el “restablecimiento de los reintegros a niveles anteriores, 3% en leche en polvo y 5% en quesos”. Tampoco en este sentido pierden el optimismo, porque en las últimas horas circularon versiones de que, en Ministerio de Desarrollo Productivo, a cargo de Matías Kulfas, se estaría analizando una disminución de retenciones para promover las exportaciones.

Por lo pronto, en buena señal de sintonía público-privada, en el ministerio de Agricultura coinciden en que para absorber los excedentes de producción es oportuno incrementar el volumen de exportaciones y los mercados de destino.

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